Tema
11
Sociología del folklore
11.1. Cultura y
Folklore
11.2. Definición y
concepto de folklore
11.3. El hecho
folklórico
11.4. Caracteres del
folklore
11.5. Valor social del
folklore
11.6. Clasificación de
los hechos folklóricos
11.7. Investigación y
enseñanza del folklore
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11.1.
Cultura y Folklore
Hemos mencionado
que el término Cultura abarca todo el quehacer del hombre, tiene una identidad
local, porque pertenece a una geografía en particular; por lo tanto al gozar de
de elementos especiales que lo identifican por asociación, este manejo
ancestral se vuelve en costumbre y propio de un lugar.
Al se propio del
pueblo, este “deber ser” de cumplimiento
obligatorio gracias a la costumbre se convierte en folklore, propio del lugar.
11.2.
Definición y concepto de folklore
El folklore (del inglés folklore,
y éste de folk, ‘pueblo’ y lore, ‘conocimiento’) es
el cuerpo de expresión de una cultura, compuesto por cuentos, música, bailes, leyendas, historia
oral, proverbios, chistes, supersticiones, costumbres, artesanía y demás, común a
una población concreta, incluyendo las tradiciones de dicha
cultura, subcultura o grupo. También recibe
este nombre el estudio de estas materias.
El término folklore fue acuñado en 1846 por William
Thoms, quien deseaba usar un término anglosajón para lo que
entonces se llamaba «antigüedades populares». La definición más ampliamente
aceptada por los investigadores actuales de la especialidad es «la comunicación
artística en grupos pequeños», propuesta por el investigador de la Universidad
de Pennsylvania Dan
Ben-Amos.
11.3.
El hecho folklórico
Folklore es la ciencia
que observa, recoge, documenta, describe, clasifica, estudia y compara las
manifestaciones de la cultura tradicional del pueblo o sociedad folk para
después de este análisis, realizar síntesis y exponerlas sistemática y
metódicamente.
Un hecho
para ser folklórico, también basado en las investigaciones de Cortazar, debe
cumplir con los siguientes requisitos:
·
Tradicional (transmitido de generación en generación)
·
Popular (debe pertenecer y salir de la comunidad)
·
Colectivo (un hecho folklórico no debe ser aislado)
·
De transmisión oral y empírica
·
Anónimo
·
Funcional (que satisface una necesidad)
·
Geográficamente localizado
·
Socialmente vigente
Así tenemos
también que el Folklore es una síntesis esencial del ejercicio de la
libertad creadora del pueblo y que está en constante fluencia y que es latente
(que sigue fluyendo).
Gottfried
von Herder animó por primera vez a registrar y preservar
deliberadamente el folklore para documentar el auténtico espíritu, tradición e
identidad del pueblo germano. La creencia de que tal autenticidad pueda existir
es uno de los principios del nacionalismo romántico que
Herder desarrolló.
Para von Herder, las clases campesinas son al mismo tiempo depositarias,
vehículo y guardianes del «genio popular», que se modeló mediante el contacto
de los hombres con la tierra y el clima y se transmitió de generación en
generación, tanto oralmente como en las epopeyas, cuentos y leyendas. En una
visión universalista, Herder mantuvo que cada pueblo posee su «genio» único y
singular, que aparece como fundamento por excelencia del renacimiento cultural
que debía permitir reunificar a los pueblos germánicos.
Sobre los incentivos de Herder, los hermanos Grimm se
comprometieron como pioneros con la enorme empresa de recopilar cuentos orales
alemanes, para recuperar el carácter auténtico de una cultura nacional perdida
por las élites. Así, en 1812 publicaron la
primera serie de cuentos tradicionales como Kinder- und Hausmärchen
(‘Historias infantiles y familiares’).
Rápidamente, la iniciativa de los hermanos Grimm fue imitada en toda Europa
(del Este y el Oeste) y en los países escandinavos. A partir del siglo XIX se
emprende la labor de educar al pueblo en su propio folklore, que aparece
amenazado de desaparición bajo los efectos de la modernidad y la
urbanización.
Las campañas de difusión del
folklore toman la forma de verdadera propaganda nacionalista,
procurando esencialmente hacer resaltar la originalidad y singularidad propia
del folklore de cada pueblo, permitiendo distinguirlo de los vecinos y
vincularlo a los que, en el contexto de instauración de las identidades
nacionales, se designa como sus legados de sus
antepasados.
En primera instancia el folklore se limitó a la tradición oral. Hacia la
mitad del siglo XIX se amplía el ámbito del folklore, comenzando los
recopiladores a interesarse también por distintas producciones que emanan de
las culturas populares (creencias, medicina tradicional, trajes, artes,
técnicas, etcétera). No fue hasta el siglo XX cuando los etnógrafos empezaron a
intentar registrar el folklore sin manifestar metas políticas. Entonces podemos
utilizar cualquiera de estos tres vocablos:
FOLKLORE – FOLCLORE - FOLKLOR.
11.4.
Características del folklore
El folklore es:
- Anónimo, porque no saben quién empezó a hacerlo.
- Espontáneo, puesto que su transmisión se da de manera natural entre las generaciones; no obedece reglas, tiempos u horarios ni en general cuenta con lugares especiales para el aprendizaje.
- Antiguo, porque registra hechos del pasado, aunque algunos se conserven en nuestros días. En ocasiones no se puede precisar la fecha de origen, que se pierde con el tiempo.
- Funcional, puesto que el saber del pueblo se aplica siempre para mejorar sus condiciones de vida. Es decir, se pueden generar cambios en los elementos culturales, con el fin de superar los problemas cotidianos.
- Empírico, porque el saber se fundamenta en creencias a partir de experiencias, y no necesariamente en la razón científica.
11.5.
Valor social del folklore
Tiene un valor
incalculable y se lo conoce por etapas:
De acuerdo con la preservación de los elementos, los estudiosos identifican
cuatro etapas del folklore:
·
Muerto: El correspondiente a una cultura extinta, conservado
sólo en registros de viajeros, archivos, códices y otras fuentes
escritas, o en restos arqueológicos, pinturas, etcétera.
·
Moribundo: Cuando la cultura a la que pertenece conserva sólo
algunos elementos de esos hechos, habiéndose perdido la mayoría. Típicamente,
cuando por motivos demográficos sólo los
ancianos del grupo lo conservan, pero no así los jóvenes.
·
Vivo: Se sigue practicando en la vida cotidiana o está
integrado a su cultura de origen.
·
Naciente: Rasgos culturales de creación reciente, que con el
tiempo se convertirán.
11.6.
Clasificación de los hechos folklóricos
Dado que el saber popular y su estudio erudito o científico constituyen dos
campos relacionados pero distintos, algunos autores prefieren utilizar términos
diferentes para uno y otro. Así, Antonio Machado utiliza en su Juan
de Mairena la expresión «sabiduría popular» (calco léxico de folklore)
y en tiempos más recientes Agustín
García Calvo ha recurrido también a esta expresión para referirse a
las tradiciones populares. Para el estudio de dichas tradiciones algunos
autores utilizan la palabra «folclorística».
11.7.
Investigación y enseñanza del folklore
Aunque el folklore puede contener elementos religiosos y mitológicos, se
preocupa también con tradiciones a veces mundana de la vida cotidiana. El
folklore relaciona con frecuencia lo práctico y lo esotérico en un mismo bloque
narrativo. Ha sido a menudo confundido con la mitología, y viceversa,
porque se ha asumido que cualquier historia figurativa que no pertenezca a las
creencias dominantes de la época no tiene el mismo estatus que dichas creencias
dominantes.
Así, la religión romana es calificada de
«mitología» por los cristianos. De esa forma,
tanto la mitología como el folklore se han convertido en términos
clasificatorios para todos los relatos figurativos que no se corresponden con
la estructura de creencias dominante. A veces el folklore es de naturaleza
religiosa, como las historias del Mabinogion galés o las de la poesía
escáldica islandesa. Muchos de los
relatos de La leyenda dorada de Santiago
de la Vorágine también plasman elementos folclóricos en un contexto
cristiano: ejemplos de dicha mitología
cristiana son los temas desarrollados en torno a San
Jorge o San
Cristóbal.
En este caso, el término «folklore» se usa en un sentido peyorativo, es
decir, mientras las historias del trotamundos Odín tienen un valor
religioso para los nórdicos que compusieron las historias, debido a que no
encajan en las creencias cristianas no son consideradas «religiosas» sino
«folclóricas» por los cristianos.
Los cuentos populares son término general para diversas variedades de la
narrativa tradicional. La narración de historias parece ser un universal
cultural, común por igual a las sociedades básicas y las complejas. Incluso las
formas que adoptan las historias populares son ciertamente parecidas de una
cultura a otra, y los estudios comparativos de temas y formas narrativas han
tenido éxito al demostrar estas relaciones.
Por otra parte, el folklore puede usarse para describir precisamente una
narrativa figurada, que no tiene contenido sagrado o religioso alguno. Desde el
punto de vista jungiano, que no es más
que un método de análisis, puede en su lugar corresponder a patrones
psicológicos inconscientes, instintos o arquetipos de la mente.
Este saber puede o no tener componentes fantásticos (tales como magia, seres etéreos o
personificaciones de objetos inanimados). Estas historias populares pueden
surgir de una tradición religiosa, pero sin embargo habla de asuntos
psicológicos profundos. El folklore familiar, como Hansel y Gretel, es un ejemplo
de esta sutil línea.
El propósito manifiesto del cuento puede ser primordialmente una enseñanza
mundana sobre la seguridad en el bosque o secundariamente un cuento
cautelar sobre los peligros del hambre en las familias grandes,
pero su significado latente puede evocar una fuerte respuesta emocional debido
a los ampliamente comprendidos temas y tomitos tales como «la madre terrible»,
«la muerte» y «la expiación con el padre».
Puede haber un alcance tanto moral como psicológico en la obra, así como un
valor lúdico, dependiendo de la naturaleza del narrador, el estilo de la
historia, la edad media de la audiencia y el contexto general de la
actuación.
Los folcloristas se suelen resistir a las interpretaciones universales de
los relatos y, donde sea
posible, analizan las versiones orales de historias en
contextos específicos, más que en fuentes impresas, que a menudo muestran el
efecto del sesgo del escritor o editor.
Los relatos contemporáneos comunes en Occidente incluyen la leyenda
urbana. Hay muchas formas de folklore que son tan comunes, sin
embargo, que la mayoría de la gente no advierte que son folklore, tales como acertijos, rimas infantiles y cuentos
de fantasmas, rumores (incluyendo teorías
conspirativas), chismes, estereotipos
étnicos, costumbres festivas y ritos del
ciclo vital (bautizos, funerales, etcétera).
Los relatos de abducciones por OVNIS pueden
ser considerados, en un cierto sentido, como actualizaciones de los cuentos de
la Europa pre cristiana o incluso de historias de la Biblia tales como la
ascensión al cielo de Elías.
Adrienne
Mayor, al presentar una bibliografía sobre este tema, señaló
que la mayoría de los folkloristas modernos desconocen en gran medida los
paralelos y precedentes clásicos, en materiales que están sólo parcialmente
representado por la familiar etiqueta de «esópicos»: «La literatura
clásica grecorromana contiene ricos tesoros ocultos de folklore y creencias
populares, muchas de ellas con equivalentes en las leyendas contemporáneas
modernas.
PRÁCTICO:
Busque una leyenda del lugar y encuentre en su contenido
el folklore. Anote todos los elementos que tengan características folklóricas:
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