jueves, 22 de junio de 2017

Tema 11. Sociología del folklore



Tema 11

     Sociología del folklore

11.1.     Cultura y Folklore
11.2.     Definición y concepto de folklore
11.3.     El hecho folklórico
11.4.     Caracteres del folklore
11.5.     Valor social del folklore
11.6.     Clasificación de los hechos folklóricos
11.7.     Investigación y enseñanza del folklore

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11.1.                                                                    Cultura y Folklore

Hemos mencionado que el término Cultura abarca todo el quehacer del hombre, tiene una identidad local, porque pertenece a una geografía en particular; por lo tanto al gozar de de elementos especiales que lo identifican por asociación, este manejo ancestral se vuelve en costumbre y propio de un lugar.

Al se propio del pueblo, este  “deber ser” de cumplimiento obligatorio gracias a la costumbre se convierte en folklore, propio del lugar.

11.2.                                                                    Definición y concepto de folklore
El folklore (del inglés folklore, y éste de folk, ‘pueblo’ y lore, ‘conocimiento’) es el cuerpo de expresión de una cultura, compuesto por cuentos, música, bailes, leyendas, historia oral, proverbios, chistes, supersticiones, costumbres, artesanía y demás, común a una población concreta, incluyendo las tradiciones de dicha cultura, subcultura o grupo. También recibe este nombre el estudio de estas materias.
El término folklore fue acuñado en 1846 por William Thoms, quien deseaba usar un término anglosajón para lo que entonces se llamaba «antigüedades populares». La definición más ampliamente aceptada por los investigadores actuales de la especialidad es «la comunicación artística en grupos pequeños», propuesta por el investigador de la Universidad de Pennsylvania Dan Ben-Amos.
11.3.                                                                    El hecho folklórico
Folklore es la ciencia que observa, recoge, documenta, describe, clasifica, estudia y compara las manifestaciones de la cultura tradicional del pueblo o sociedad folk para después de este análisis, realizar síntesis y exponerlas sistemática y metódicamente.
Un hecho para ser folklórico, también basado en las investigaciones de Cortazar, debe cumplir con los siguientes requisitos:
·         Tradicional (transmitido de generación en generación)
·         Popular (debe pertenecer y salir de la comunidad)
·         Colectivo (un hecho folklórico no debe ser aislado)
·         De transmisión oral y empírica
·         Anónimo
·         Funcional (que satisface una necesidad)
·         Geográficamente localizado
·         Socialmente vigente
Así tenemos también que el Folklore es una síntesis esencial del ejercicio de la libertad creadora del pueblo y que está en constante fluencia y que es latente (que sigue fluyendo).
Gottfried von Herder animó por primera vez a registrar y preservar deliberadamente el folklore para documentar el auténtico espíritu, tradición e identidad del pueblo germano. La creencia de que tal autenticidad pueda existir es uno de los principios del nacionalismo romántico que Herder desarrolló.
Para von Herder, las clases campesinas son al mismo tiempo depositarias, vehículo y guardianes del «genio popular», que se modeló mediante el contacto de los hombres con la tierra y el clima y se transmitió de generación en generación, tanto oralmente como en las epopeyas, cuentos y leyendas. En una visión universalista, Herder mantuvo que cada pueblo posee su «genio» único y singular, que aparece como fundamento por excelencia del renacimiento cultural que debía permitir reunificar a los pueblos germánicos.
Sobre los incentivos de Herder, los hermanos Grimm se comprometieron como pioneros con la enorme empresa de recopilar cuentos orales alemanes, para recuperar el carácter auténtico de una cultura nacional perdida por las élites. Así, en 1812 publicaron la primera serie de cuentos tradicionales como Kinder- und Hausmärchen (‘Historias infantiles y familiares’).
Rápidamente, la iniciativa de los hermanos Grimm fue imitada en toda Europa (del Este y el Oeste) y en los países escandinavos. A partir del siglo XIX se emprende la labor de educar al pueblo en su propio folklore, que aparece amenazado de desaparición bajo los efectos de la modernidad y la urbanización.
 Las campañas de difusión del folklore toman la forma de verdadera propaganda nacionalista, procurando esencialmente hacer resaltar la originalidad y singularidad propia del folklore de cada pueblo, permitiendo distinguirlo de los vecinos y vincularlo a los que, en el contexto de instauración de las identidades nacionales, se designa como sus legados de sus  antepasados.
En primera instancia el folklore se limitó a la tradición oral. Hacia la mitad del siglo XIX se amplía el ámbito del folklore, comenzando los recopiladores a interesarse también por distintas producciones que emanan de las culturas populares (creencias, medicina tradicional, trajes, artes, técnicas, etcétera). No fue hasta el siglo XX cuando los etnógrafos empezaron a intentar registrar el folklore sin manifestar metas políticas. Entonces podemos utilizar cualquiera de estos tres vocablos:
FOLKLORE – FOLCLORE - FOLKLOR.
11.4.                                                                    Características del folklore
El folklore es:
  • Anónimo, porque no saben quién empezó a hacerlo.
  • Espontáneo, puesto que su transmisión se da de manera natural entre las generaciones; no obedece reglas, tiempos u horarios ni en general cuenta con lugares especiales para el aprendizaje.
  • Antiguo, porque registra hechos del pasado, aunque algunos se conserven en nuestros días. En ocasiones no se puede precisar la fecha de origen, que se pierde con el tiempo.
  • Funcional, puesto que el saber del pueblo se aplica siempre para mejorar sus condiciones de vida. Es decir, se pueden generar cambios en los elementos culturales, con el fin de superar los problemas cotidianos.
  • Empírico, porque el saber se fundamenta en creencias a partir de experiencias, y no necesariamente en la razón científica.
11.5.                                                                    Valor social del folklore

Tiene un valor incalculable y se lo conoce por etapas:
De acuerdo con la preservación de los elementos, los estudiosos identifican cuatro etapas del folklore:
·         Muerto: El correspondiente a una cultura extinta, conservado sólo en registros de viajeros, archivos, códices y otras fuentes escritas, o en restos arqueológicos, pinturas, etcétera.
·         Moribundo: Cuando la cultura a la que pertenece conserva sólo algunos elementos de esos hechos, habiéndose perdido la mayoría. Típicamente, cuando por motivos demográficos sólo los ancianos del grupo lo conservan, pero no así los jóvenes.
·         Vivo: Se sigue practicando en la vida cotidiana o está integrado a su cultura de origen.
·         Naciente: Rasgos culturales de creación reciente, que con el tiempo se convertirán.
11.6.                                                                    Clasificación de los hechos folklóricos
Dado que el saber popular y su estudio erudito o científico constituyen dos campos relacionados pero distintos, algunos autores prefieren utilizar términos diferentes para uno y otro. Así, Antonio Machado utiliza en su Juan de Mairena la expresión «sabiduría popular» (calco léxico de folklore) y en tiempos más recientes Agustín García Calvo ha recurrido también a esta expresión para referirse a las tradiciones populares. Para el estudio de dichas tradiciones algunos autores utilizan la palabra «folclorística».
Géneros del folklore
·         Acertijos
·         Balada
·         Chistes
·         Costumbrismo
·         Cuentos de hadas
·         Epopeya
·         Festivales
·         Juegos
·         Leyendas
·         Leyendas urbanas
·         Manualidades
·         Mitos
·         Música folclórica
·         Refranes
·         Supersticiones

11.7.                                                                    Investigación y enseñanza del folklore
Aunque el folklore puede contener elementos religiosos y mitológicos, se preocupa también con tradiciones a veces mundana de la vida cotidiana. El folklore relaciona con frecuencia lo práctico y lo esotérico en un mismo bloque narrativo. Ha sido a menudo confundido con la mitología, y viceversa, porque se ha asumido que cualquier historia figurativa que no pertenezca a las creencias dominantes de la época no tiene el mismo estatus que dichas creencias dominantes.
Así, la religión romana es calificada de «mitología» por los cristianos. De esa forma, tanto la mitología como el folklore se han convertido en términos clasificatorios para todos los relatos figurativos que no se corresponden con la estructura de creencias dominante. A veces el folklore es de naturaleza religiosa, como las historias del Mabinogion galés o las de la poesía escáldica islandesa. Muchos de los relatos de La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine también plasman elementos folclóricos en un contexto cristiano: ejemplos de dicha mitología cristiana son los temas desarrollados en torno a San Jorge o San Cristóbal.
En este caso, el término «folklore» se usa en un sentido peyorativo, es decir, mientras las historias del trotamundos Odín tienen un valor religioso para los nórdicos que compusieron las historias, debido a que no encajan en las creencias cristianas no son consideradas «religiosas» sino «folclóricas» por los cristianos.
Los cuentos populares son término general para diversas variedades de la narrativa tradicional. La narración de historias parece ser un universal cultural, común por igual a las sociedades básicas y las complejas. Incluso las formas que adoptan las historias populares son ciertamente parecidas de una cultura a otra, y los estudios comparativos de temas y formas narrativas han tenido éxito al demostrar estas relaciones.
Por otra parte, el folklore puede usarse para describir precisamente una narrativa figurada, que no tiene contenido sagrado o religioso alguno. Desde el punto de vista jungiano, que no es más que un método de análisis, puede en su lugar corresponder a patrones psicológicos inconscientes, instintos o arquetipos de la mente.
Este saber puede o no tener componentes fantásticos (tales como magia, seres etéreos o personificaciones de objetos inanimados). Estas historias populares pueden surgir de una tradición religiosa, pero sin embargo habla de asuntos psicológicos profundos. El folklore familiar, como Hansel y Gretel, es un ejemplo de esta sutil línea.
El propósito manifiesto del cuento puede ser primordialmente una enseñanza mundana sobre la seguridad en el bosque o secundariamente un cuento cautelar sobre los peligros del hambre en las familias grandes, pero su significado latente puede evocar una fuerte respuesta emocional debido a los ampliamente comprendidos temas y tomitos tales como «la madre terrible», «la muerte» y «la expiación con el padre».
Puede haber un alcance tanto moral como psicológico en la obra, así como un valor lúdico, dependiendo de la naturaleza del narrador, el estilo de la historia, la edad media de la audiencia y el contexto general de la actuación.
Los folcloristas se suelen resistir a las interpretaciones universales de los relatos y, donde sea posible, analizan las versiones orales de historias en contextos específicos, más que en fuentes impresas, que a menudo muestran el efecto del sesgo del escritor o editor.
Los relatos contemporáneos comunes en Occidente incluyen la leyenda urbana. Hay muchas formas de folklore que son tan comunes, sin embargo, que la mayoría de la gente no advierte que son folklore, tales como acertijos, rimas infantiles y cuentos de fantasmas, rumores (incluyendo teorías conspirativas), chismes, estereotipos étnicos, costumbres festivas y ritos del ciclo vital (bautizos, funerales, etcétera).
Los relatos de abducciones por OVNIS pueden ser considerados, en un cierto sentido, como actualizaciones de los cuentos de la Europa pre cristiana o incluso de historias de la Biblia tales como la ascensión al cielo de Elías.
Adrienne Mayor, al presentar una bibliografía sobre este tema, señaló que la mayoría de los folkloristas modernos desconocen en gran medida los paralelos y precedentes clásicos, en materiales que están sólo parcialmente representado por la familiar etiqueta de «esópicos»: «La literatura clásica grecorromana contiene ricos tesoros ocultos de folklore y creencias populares, muchas de ellas con equivalentes en las leyendas contemporáneas modernas.

PRÁCTICO:

Busque una leyenda del lugar y encuentre en su contenido el folklore. Anote todos los elementos que tengan características folklóricas:

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