Unidad
14
GENERO
Y SEXUALIDAD, SOCIOLOGIA DE LAS POLITICAS, ORGANIZACIONES.
14.1 Sexo,
género y biología
14.2 El
comportamiento
14.3 El
valor de la familia en la formación de valores
14.4 Socialización
del género
14.5 Identidad
del género y la sexualidad
14.6 Incidencia
del patriarcado en la formación del género
14.7 La
escuela
14.7.1 Los
métodos de aprendizajes y su incidencia social
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14.1
Sexo,
género y biología
La palabra
"sexo", tal como se usa en el lenguaje cotidiano, es ambigua, pues se
refiere tanto a una categoría de personas como a actos que la gente realiza,
como en la expresión "practicar el sexo". Para ser más claros debemos
distinguir entre el sexo que se refiere a las diferencias biológicas o
anatómicas entre la mujer y el hombre, y la actividad sexual.
Es preciso hacer otra
distinción fundamental entre SEXO Y GÉNERO. Mientras que sexo hace relación a
las diferencias físicas, género alude a las de tipo psicológico, social y
cultural entre hombres y mujeres. La distinción entre sexo y género es
fundamental, ya que muchas diferencias entre varones y hembras no tienen un
origen biológico sino cultural.
A menudo se piensa que las diferencias de sexo son genéticas; es
decir que están en los genes y que son transmitidos por herencia; pero no es
del todo correcto. El sexo no se hereda de la misma manera que otras
características físicas (como el color de ojos o de pelo; no existen genes que
estén presentes en un sexo y ausentes en el otro. Las diferencias humanas de
sexo se constituyen de la siguiente manera: Los seres humanos poseen veintitrés
pares de cromosomas, y el esperma y el óvulo femenino contribuyen con un
cromosoma en cada par. En todos estos pares excepto en uno de los dos
cromosomas son idénticos. En las hembras, el par veintitrés es también
idéntico; pero en los varones los dos cromosomas del par veintitrés son
diferentes. Un cromosoma (X) está presente en el par femenino; pero el otro (Y)
no se encuentra en la estructura femenina..
Los embriones se originan
con gónadas (glándulas) indiferenciadas. Si un cromosoma Y está presente, las
gónadas evolucionan para crear testículos. Si el cromosoma Y está ausente,
evoluciona para crear ovarios. Los testículos producen hormonas andrógenas, que
hacen que los tejidos genitales se conviertan en genitales masculinos externos.
Si el andrógeno no está próximo en esta fase, los tejidos se convierten en
genitales femeninos. Los testículos también producen sustancias que impiden que
los conductos sin desarrollar se transformen en un útero y en trompas de
Falopio, como ocurre en curso del desarrollo femenino.
Este mecanismo de
desarrollo sexual se desencadena en ambos sexos en fases posteriores, haciendo
notorios los cambios, especialmente en la pubertad.
¿Por qué es tan importante
el sexo para la Sociología? Porque cada ser humano, según el sexo que tiene ve
a la vida de distinta manera y responde igualmente de manera muy diferente al
otro. (GIDDENS, 2007).
En cuanto al género, que es
una construcción social, psicológico y cultural, responde a la educación que
recibe el ser humano desde la cuna, cuyos roles están marcados culturalmente
según sea la época en que viva.
Si bien el sexo será la base, los estereotipos culturales
serán muy fuertes – celeste para niños, rosado para las niñas. Juegos rudos
para hombres, los más delicados para las mujeres. Aunque también aquí
intervendrá la fuerza biológica que tiene cada cuerpo, ya que el del hombre,
con mayor masa muscular y más fuerte se destinará a trabajos pesados y la mujer
a los que ofrezcan menos fatiga y fuerza.
14.2
El
comportamiento
El comportamiento también
tiene un estrecho relacionamiento más con el sexo que con el género. Por
ejemplo, en la guerra tienen más participación los hombres que las mujeres. En
la educación y la salud, tienen más participación las mujeres que los hombres.
Muchos autores sostienen
que existen diferencias estructurales de comportamiento debido a los modelos
aprendidos desde la cuna. Por ejemplo, suele llamar la atención sobre el hecho
de que todas las culturas, los hombres y no las mujeres han participado de
caza. Sin duda esto demuestra que los hombres poseen tendencias de base
biológica hacia la agresión de las que carecen las mujeres, ya que estas han
recibido patrones educativos y culturales donde deben demostrar dulzura, y
pasividad. Por lo que se puede deducir que son los esquemas de aprendizaje
sobre el sexo que determina el comportamiento. (GIDDENS, 2007).
14.3
El
valor de la familia en la formación de valores
La Educación constituye el principal instrumento a través del cual una
sociedad procura formar ciudadanos probos, con una formación personal idónea
para su normal desenvolvimiento.
Dentro del proceso de formación educativa, los valores constituyen un aspecto esencial para nuestros niños ya que le permite afirmar su identidad y adquirir el sentido de honestidad, responsabilidad y sinceridad como base primordial para una adecuada formación ética y moral.
Dentro del proceso de formación educativa, los valores constituyen un aspecto esencial para nuestros niños ya que le permite afirmar su identidad y adquirir el sentido de honestidad, responsabilidad y sinceridad como base primordial para una adecuada formación ética y moral.
En este sentido, hayamos que ante la falta de un programa serio de formación en valores, somos testigos de los problemas sociales, delincuencia y pandillaje; que ocasionan serios estragos en nuestra comunidad, no sólo a nivel físico, material, sino también mental y cultural. Esta problemática tiene su origen en la ausencia de la enseñanza de valores en el nivel de educación así como en la familia, los valores familiares entre sus miembros establecen relaciones personales que entrañan afinidad de sentimientos, de afectos e intereses que se basan en el respeto mutuo de las personas.
LA FAMILIA; Se refiere al núcleo familiar elemental. Al grupo de individuos vinculados entre sí por lazos consanguíneos, consensuales o jurídicos, que constituyen complejas redes de parentesco. Y que suponen una profunda unidad interna de dos grupos humanos padres e hijos, que se constituyen en comunidad a partir de la unidad hombre, mujer.
LOS
VALORES: Son asesores de conducta de una persona, constituyen un principio, una
manera de ser y hacer, asimismo son una guía para nosotros en todos y en cada
uno de nuestros actos. Desde el punto de vista socio educativo; son
considerados como pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano
hacia la transformación social y la realización de la persona.
Son pautas acordadas por cada sociedad, según su cultura
y su tiempo.
14.4
Socialización
del género
La socialización de género
es el proceso mediante el que los niños aprenden las expectativas sociales,
actitudes y comportamientos típicamente asociados con niños y niñas. Este tema
trata acerca del proceso de socialización y los factores que influyen en el
desarrollo de género de los niños.
Cuando los padres conciben
un nuevo bebé, la primera pregunta que hacen generalmente es si van a tener una
niña o un niño. La asignación del género a los niños se convierte en una
poderosa identidad social que determina la vida de los niños. Durante la
primera infancia, las niñas y los niños pasan gran parte de su tiempo en el
hogar con sus familias y buscan orientación en los padres y en los otros
hermanos. Los niños reciben de sus padres las primeras lecciones de género. Las
maneras posibles en que los padres pueden influir en el desarrollo de género en
los niños incluyen inspirar una conducta modelo y fomentar diferentes
comportamientos y actividades en hijos e hijas.
Uno de los retos para los
investigadores que estudian la socialización por los padres es el de
separar las influencias de los padres sobre los hijos y las influencias de los
hijos sobre los padres. Hace cincuenta años, cuando los investigadores
descubrieron las correlaciones entre las prácticas de crianza y el
comportamiento de los niños, la deducción típica fue que los padres ejercían
influencia sobre los hijos. Sin embargo, los psicólogos del desarrollo ahora
reconocen que los niños ejercen también influencia sobre el comportamiento de
sus padres. De esta manera, hay que ser cuidadoso en el momento de sacar
conclusiones acerca de las influencias causales de socialización por los padres
sobre el desarrollo de género en los niños.
Cuatro
preguntas resultan pertinentes al evaluar la influencia de los padres sobre el
desarrollo de género en los niños:
- ¿Tienden los padres a tener expectativas estereotipadas de género para sus hijos?
- ¿Tienden los padres a inspirar en sus hijos los comportamientos de roles de género tradicionales?
- ¿Tienden los padres a fomentar en sus hijos comportamientos estereotipados por género y a desalentar comportamientos estereotipados entre géneros?
- ¿Ejercen influencias causales sobre el desarrollo de género en los niños, las variaciones relacionadas con el género observadas en las expectativas y los comportamientos de los padres?
1.
Las expectativas de los padres estereotipadas por género.
Las expectativas tipificadas
por género pueden presentarse en términos de rasgos de personalidad (por
ejemplo, “los niños son agresivos”), habilidades (por ejemplo, “las niñas son
buenas para la lectura”), actividades, y roles (por ejemplo, “los hombres
son científicos”).3 Mientras la igualdad entre géneros se ha
incrementado en muchas culturas durante las últimas décadas, ha habido un
crecimiento paralelo en los adultos respecto a la aprobación de actitudes que
reflejan la igualdad entre géneros. Ahora hay más variación entre padres,
algunos abrigando expectativas tradicionales y otros expresando expectativas
igualitarias para sus hijas e hijos. Igualmente, algunos padres pueden apoyar
puntos de vista igualitarios con respecto a ciertos campos (por ejemplo,
ocupaciones) pero siguen siendo más tradicionales con respecto a otros campos
(por ejemplo, roles familiares). Finalmente, Los padres (especialmente los
hombres) tienden a ser más rígidos en sus expectativas para los hijos que para
las hijas.
2.
Conducta
modelo de género de los padres.
Uno
de los cambios sociales dramáticos en la mayoría de países occidentales
industrializados en los últimos 50 años ha sido la entrada de las mujeres en la
fuerza laboral. En las sociedades industrializadas contemporáneas, la mayoría
de las mujeres con hijos trabajan fuera del hogar. La participación promedio de
los hombres en el cuidado de los niños y en las tareas del hogar se ha
incrementado, aunque las responsabilidades domésticas siguen siendo dominadas
por mujeres en la mayoría de familias con dos carreras.
La investigación demuestra que la
participación de los padres –los hombres- en el cuidado de los niños está
negativamente relacionada con el estereotipo de género en los niños. Al
involucrarse en la crianza de los niños, los padres demuestran que el rol
masculino adulto incluye tanto actividades de cuidado como de actividades
instrumentales.
La
influencia potencial de la conducta modelo de género parental, también ha
estado presente en estudios hechos sobre niños criados por padres formados por
parejas del mismo género. Comparados con niños criados por familias formadas de
parejas heterosexuales, los niños
criados por parejas del mismo género tienden a tener menos probabilidad
de aprobar ciertos estereotipos de género. Sin embargo, cuando los padres del
mismo género dividían las labores, con un padre como el proveedor de cuidado
principal y el otro padre como el sostén principal, sus hijos tenían más
probabilidad de expresar puntos de vista estereotipados acerca de los roles y
ocupaciones de adultos.
Tratamientos
diferenciales de los padres a las hijas y los hijos. En muchas partes del
mundo, padres con recursos financieros limitados muestran fuertes preferencias
hacia los hijos. Como resultado de ello, la prioridad de las oportunidades de
asignación de recursos, desde salud hasta educación, podría darse a los hijos
en detrimento de las hijas.9 Este contraste marcado en el tratamiento
diferencial de hijos e hijas se ve generalmente en países más ricos. No
obstante, hay maneras comunes en que los padres en estas sociedades pueden
socializar niños y niñas de manera diferente.
De
acuerdo con análisis exhaustivos realizados en países occidentales, la manera
más notable cómo los padres brindan un trato diferente a las niñas de aquel
dado a los niños, es a través de actividades estereotipadas de género. Esto
incluye el tipo de juguetes que los padres compran o las clases de actividades
que promueven. Por ejemplo, los padres tienden más a proporcionar vehículos de
juguete, juguetes articulados y equipos deportivos para sus hijos; y tienden
más a dar muñecas, utensilios de cocina y juguetes de vestir, para sus hijas.
Una vez que los niños empiecen a pedir juguetes específicos (generalmente
alrededor de los 3 años de edad), no queda clara la medida en que los padres
están determinando las preferencias de las actividades lúdicas de sus hijos, en
contraposición a acceder a las preferencias manifestadas por sus hijos.
También
hay maneras sutiles en que los padres pueden reforzar los estereotipos por género
incluso cuando no los están animando abiertamente. Esto se ve comúnmente en el
uso de expresiones esencialistas sobre
género por parte de los padres. Algunos ejemplos podrían ser “A las niñas les
gustan las muñecas” o “A los niños les gusta el fútbol.” En estas
instancias, el padre está expresando lo
que se conoce como estereotipo descriptivo (esto es, describir patrones
generales o “esencias” acerca de cada género) en vez de estereotipo
prescriptivo (esto es, mencionar lo que debería ocurrir). La investigación
sugiere que incluso las madres de clase media que manifestaban actitudes
igualitarias en cuanto a género utilizaban frecuentemente expresiones
esencialistas con sus hijos de edad preescolar. También, raramente desafiaban
los estereotipos de género (por ejemplo, “Está bien si las niñas quieren jugar
baloncesto”).
En
promedio, los padres en las culturas industrializadas son más flexibles en cuanto a las actividades de juego que
consideran más aceptables para las hijas que para los hijos. (Se han realizado
relativamente pocos estudios sobre las actitudes de los padres respecto a los
juegos de niños y niñas en países no industrializados o no occidentales).
Igualmente, los padres tienden a ser más rígidos que las madres cuando se trata
de estimular juegos tipificados por género (especialmente en hijos).
Por ejemplo, muchos padres estadounidenses estimulan a sus hijas para que participen en deportes
(una actividad de estereotipo
masculino). En cambio, pocos padres estimulan a sus hijos para que jueguen con
muñecas (una actividad de estereotipo
femenino). De hecho, muchos padres se preocupan en tales casos. Sin embargo, la
evidencia sugiere que algunos padres son más tolerantes con comportamientos de
género contrario en los hijos, que en décadas anteriores. (Enciclopedia, 2011)
14.5
Identidad
del género y la sexualidad
La identidad de género y la identidad sexual convergen en la
construcción que hace el sujeto de sí, sin embargo, la primera es más general e
incluye aspectos no estrictamente biológicos, en tanto que la segunda se
relaciona principalmente con el reconocimiento que los sujetos hacen respecto a
sus órganos sexuales.
|
Identidad sexual
|
Identidad de género
|
|
Tiene aspectos biológicos
totalmente definidos en cuanto a su sexo (Hombre o mujer)
|
La identidad de género es cómo nos sentimos acerca de
nuestro género y cómo lo manifestamos
|
La identidad de género por tanto añade una dimensión
psicológica de identificación que puede ser independiente de los caracteres fenotípicos que todos los
seres humanos poseen en función de condicionantes biológicos; estos pueden ser
independientes del ámbito psicosocial, a pesar de que en la mayor parte de las
personas existe una correlación entre ambos.
La identidad de género es la conciencia que de la
igualdad, la unidad y la persistencia de la individualidad como mujer o como
varón, y en nada tiene que ver la ambivalencia, Los roles de género se
«aprenden», es decir, se desarrollan mentalmente desde la más temprana niñez.
La observación de otras personas de diferentes identidades de género o
sexuales, como los padres, las madres y los familiares, sirve de modelo para
desarrollar una autoidentificación y, con ello adscribirse a uno u otro género,
lo cual puede verse influido por factores biológicos y genéticos.
Los niños y las niñas en sus primeros años aprenden
rápidamente a asociar determinados colores, juguetes, programas de televisión,
objetos, actividades, espacios y vestimentas con identidades psicosociales. Sin
embargo, existen estructuras cerebrales que influyen en la diferenciación
sexual entre varones y mujeres. El hipotálamo, que influye en
la temperatura
corporal, en la presión
arterial, en las sensaciones de hambre y de sueño, también tiene
un papel decisivo en el comportamiento
sexual.
La conciencia de pertenencia a una de las categorías de
género existentes parece desarrollarse precozmente y en relación con los estereotipos sociales
referentes a los papeles que han de representar los miembros de cada sexo dentro de los
espacios socializadores.
Algunos autores (Vasta, Haith y Miller, 1996; Shaffter,
2002) refieren que hacia los dos años de edad los niños y las niñas ya tienen
conocimiento de las categorías de género existentes en la sociedad, y que este
conocimiento se complementará una vez que el sujeto tome conciencia de su identidad
sexual (conciencia del propio sexo biológico), la cual se reconoce
después de los 7 años (Bustos, 2001). Sin embargo, sólo hasta los seis años de
edad la identidad de género se consolidará (en etapas previas los niños y las
niñas aún creerán que, si bien pertenecen a uno u otro sexo, este hecho puede
cambiar en función de características físicas visibles o atributos externos
como, por ejemplo, los atuendos o la longitud del pelo). Cuando se hace
referencia a la expresión de género se alude a la exteriorización de la
identidad de género de una persona (Ferreyra, Marcelo, IGLHRC).
Identidades de
género.
¿Qué significa ser hombre o mujer? El hecho de ser hombre
o mujer no está determinado por los órganos sexuales exclusivamente. El género
incluye una combinación compleja de creencias, comportamientos y
características. ¿Actúas, hablas y te comportas como un hombre o como una
mujer? ¿Te comportas de manera femenina, masculina o de las dos formas? Éstas
son preguntas que nos ayudan a llegar al centro de nuestro género y de nuestra
identidad de género.
En Bolivia
con la promulgación de la Ley No. 807 de 21 de mayo de 2016 sobre la identidad
de género, ha permitido un procedimiento legal para el cambio de nombre propio,
datos del sexo e imagen de personas transexuales y transgénero en toda la
documentación pública y privada vinculada a su identidad, permitiéndoles
ejercer de forma plena el derecho a la identidad de género (Ley de Género, 2016).
14.6
Incidencia
del patriarcado en la formación del género
El sistema de dominación y subordinación más
opresor es el del género, también llamado patriarcado. Fue la primera
estructura de dominación y subordinación de la Historia y aún hoy sigue siendo
un sistema básico de dominación, el más poderoso y duradero de desigualdad y el
que menos se percibe como tal.
Se podría
definir al patriarcado “como la relación de poder directa entre los hombres y
las mujeres en la que los hombres, que tienen intereses concretos y
fundamentales en el control, uso, sumisión y opresión de las mujeres, llevan a
cabo definitivamente sus intereses”. Esta relación de poder provoca desigualdad
entre los dominadores: los hombres, y los subordinados: las mujeres.
Esta
opresión y subordinación está profunda y poderosamente arraigada en la
organización de la sociedad, lo cual no es consecuencia del azar o de otros
factores como la biología o la socialización en roles de sexo. Es una
estructura primaria de poder que se mantiene de manera intencionada y
deliberada.
14.7
La
escuela
En las últimas décadas la aproximación al género
ha ido cambiando, desde el aprendizaje de roles femeninos y masculinos mediante
una socialización cultural unidireccional hacia una comprensión de la formación
de identidades genéricas como proceso relacional, múltiple y diverso. Los
conceptos de masculinidades y feminidades han empezado a pensarse más
recientemente como construcciones continuas en un campo social de relaciones de
poder. En esta línea, Judith Butler (2001) propone una visión del género como
una creación continua a través de actuaciones (performance) y actos
repetitivos que constituyen la ilusión de un género natural, debido y estable,
de modo que el género no se origina súbitamente en algún punto del tiempo
después del cual su forma quedaría fijada.
Es este punto, la escuela juega un rol muy
importante, para reforzar las ideas cambiantes del siglo XXI sobre el género,
donde se pueden trabajar ejes fundamentales que ayuden al ser humano a
identificarse y a ser tolerante con los cambios que se puedan dar en su
alrededor
14.7.1
Los
métodos de aprendizajes y su incidencia social
En este bloque se analiza la naturaleza de los
cambios sociales que vivimos actualmente, cómo afectan a la infancia y a la
juventud, por qué hoy existe más riesgo de violencia y lo estrechamente
relacionada que está con la exclusión social. De lo cual se deriva la necesidad
de incrementar los esfuerzos por prevenir ambos problemas así como la
posibilidad de lograrlo incorporando determinadas innovaciones educativas a
cualquier materia, a través del aprendizaje cooperativo en equipos
heterogéneos, tanto en educación primaria como en secundaria. Las
investigaciones realizadas demuestran que dichos procedimientos ayudan a:
adaptar la educación a la diversidad, desarrollar la motivación del estudiante
por el aprendizaje, mejorar la cohesión del grupo y las relaciones que allí se
producen, distribuir las oportunidades de protagonismo académico y proporcionar
experiencias de igualdad de estatus,
promoviendo su sentido de progreso personal.
Trabajo práctico
Investiga
los diversos tipos de violencia que identifica la Ley 348
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