jueves, 22 de junio de 2017

Tema 14. Género y sexualidad



Unidad 14

GENERO Y SEXUALIDAD, SOCIOLOGIA DE LAS POLITICAS, ORGANIZACIONES.

14.1     Sexo, género y biología
14.2     El comportamiento
14.3     El valor de la familia en la formación de valores
14.4     Socialización del género
14.5     Identidad del género y la sexualidad
14.6     Incidencia del patriarcado en la formación del género
14.7     La escuela
14.7.1  Los métodos de aprendizajes y su incidencia social
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14.1      Sexo, género y biología

La palabra "sexo", tal como se usa en el lenguaje cotidiano, es ambigua, pues se refiere tanto a una categoría de personas como a actos que la gente realiza, como en la expresión "practicar el sexo". Para ser más claros debemos distinguir entre el sexo que se refiere a las diferencias biológicas o anatómicas entre la mujer y el hombre, y la actividad sexual.

Es preciso hacer otra distinción fundamental entre SEXO Y GÉNERO. Mientras que sexo hace relación a las diferencias físicas, género alude a las de tipo psicológico, social y cultural entre hombres y mujeres. La distinción entre sexo y género es fundamental, ya que muchas diferencias entre varones y hembras no tienen un origen biológico sino cultural.

A menudo se piensa  que las diferencias de sexo son genéticas; es decir que están en los genes y que son transmitidos por herencia; pero no es del todo correcto. El sexo no se hereda de la misma manera que otras características físicas (como el color de ojos o de pelo; no existen genes que estén presentes en un sexo y ausentes en el otro. Las diferencias humanas de sexo se constituyen de la siguiente manera: Los seres humanos poseen veintitrés pares de cromosomas, y el esperma y el óvulo femenino contribuyen con un cromosoma en cada par. En todos estos pares excepto en uno de los dos cromosomas son idénticos. En las hembras, el par veintitrés es también idéntico; pero en los varones los dos cromosomas del par veintitrés son diferentes. Un cromosoma (X) está presente en el par femenino; pero el otro (Y) no se encuentra en la estructura femenina..

Los embriones se originan con gónadas (glándulas) indiferenciadas. Si un cromosoma Y está presente, las gónadas evolucionan para crear testículos. Si el cromosoma Y está ausente, evoluciona para crear ovarios. Los testículos producen hormonas andrógenas, que hacen que los tejidos genitales se conviertan en genitales masculinos externos. Si el andrógeno no está próximo en esta fase, los tejidos se convierten en genitales femeninos. Los testículos también producen sustancias que impiden que los conductos sin desarrollar se transformen en un útero y en trompas de Falopio, como ocurre en curso del desarrollo femenino.

Este mecanismo de desarrollo sexual se desencadena en ambos sexos en fases posteriores, haciendo notorios los cambios, especialmente en la pubertad.

¿Por qué es tan importante el sexo para la Sociología? Porque cada ser humano, según el sexo que tiene ve a la vida de distinta manera y responde igualmente de manera muy diferente al otro. (GIDDENS, 2007).

En cuanto al género, que es una construcción social, psicológico y cultural, responde a la educación que recibe el ser humano desde la cuna, cuyos roles están marcados culturalmente según sea la época en que viva.

Si bien el  sexo será la base, los estereotipos culturales serán muy fuertes – celeste para niños, rosado para las niñas. Juegos rudos para hombres, los más delicados para las mujeres. Aunque también aquí intervendrá la fuerza biológica que tiene cada cuerpo, ya que el del hombre, con mayor masa muscular y más fuerte se destinará a trabajos pesados y la mujer a los que ofrezcan menos fatiga y fuerza.


14.2      El comportamiento

El comportamiento también tiene un estrecho relacionamiento más con el sexo que con el género. Por ejemplo, en la guerra tienen más participación los hombres que las mujeres. En la educación y la salud, tienen más participación las mujeres que los hombres.

Muchos autores sostienen que existen diferencias estructurales de comportamiento debido a los modelos aprendidos desde la cuna. Por ejemplo, suele llamar la atención sobre el hecho de que todas las culturas, los hombres y no las mujeres han participado de caza. Sin duda esto demuestra que los hombres poseen tendencias de base biológica hacia la agresión de las que carecen las mujeres, ya que estas han recibido patrones educativos y culturales donde deben demostrar dulzura, y pasividad. Por lo que se puede deducir que son los esquemas de aprendizaje sobre el sexo que determina el comportamiento. (GIDDENS, 2007).

14.3      El valor de la familia en la formación de valores

La Educación constituye el principal instrumento a través del cual una sociedad procura formar ciudadanos probos, con una formación personal idónea para su normal desenvolvimiento.
Dentro del proceso de formación educativa, los valores constituyen un aspecto esencial para nuestros niños ya que le permite afirmar su identidad y adquirir el sentido de honestidad, responsabilidad y sinceridad como base primordial para una adecuada formación ética y moral.

En este sentido, hayamos que ante la falta de un programa serio de formación en valores, somos testigos de los problemas sociales, delincuencia y pandillaje; que ocasionan serios estragos en nuestra comunidad, no sólo a nivel físico, material, sino también mental y cultural. Esta problemática tiene su origen en la ausencia de la enseñanza de valores en el nivel de educación así como en la familia, los valores familiares entre sus miembros establecen relaciones personales que entrañan afinidad de sentimientos, de afectos e intereses que se basan en el respeto mutuo de las personas.

LA FAMILIA; Se refiere al núcleo familiar elemental. Al grupo de individuos vinculados entre sí por lazos consanguíneos, consensuales o jurídicos, que constituyen complejas redes de parentesco. Y que suponen una profunda unidad interna de dos grupos humanos padres e hijos, que se constituyen en comunidad a partir de la unidad hombre, mujer.

LOS VALORES: Son asesores de conducta de una persona, constituyen un principio, una manera de ser y hacer, asimismo son una guía para nosotros en todos y en cada uno de nuestros actos. Desde el punto de vista socio educativo; son considerados como pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona.

Son pautas acordadas por cada sociedad, según su cultura y su tiempo.

14.4      Socialización del género

La socialización de género es el proceso mediante el que los niños aprenden las expectativas sociales, actitudes y comportamientos típicamente asociados con niños y niñas. Este tema trata acerca del proceso de socialización y los factores que influyen en el desarrollo de género de los niños.

Cuando los padres conciben un nuevo bebé, la primera pregunta que hacen generalmente es si van a tener una niña o un niño. La asignación del género a los niños se convierte en una poderosa identidad social que determina la vida de los niños. Durante la primera infancia, las niñas y los niños pasan gran parte de su tiempo en el hogar con sus familias y buscan orientación en los padres y en los otros hermanos. Los niños reciben de sus padres las primeras lecciones de género. Las maneras posibles en que los padres pueden influir en el desarrollo de género en los niños incluyen inspirar una conducta modelo y fomentar diferentes comportamientos y actividades en hijos e hijas.

Uno de los retos para los investigadores que estudian la socialización por los padres  es el de separar las influencias de los padres sobre los hijos y las influencias de los hijos sobre los padres. Hace cincuenta años, cuando los investigadores descubrieron las correlaciones entre las prácticas de crianza y el comportamiento de los niños, la deducción típica fue que los padres ejercían influencia sobre los hijos. Sin embargo, los psicólogos del desarrollo ahora reconocen que los niños ejercen también influencia sobre el comportamiento de sus padres. De esta manera, hay que ser cuidadoso en el momento de sacar conclusiones acerca de las influencias causales de socialización por los padres sobre el desarrollo de género en los niños.

Cuatro preguntas resultan pertinentes al evaluar la influencia de los padres sobre el desarrollo de género en los niños:
  1. ¿Tienden los padres a tener expectativas  estereotipadas de género para sus hijos? 
  2. ¿Tienden los padres a inspirar en sus hijos los comportamientos de roles de género tradicionales?
  3. ¿Tienden los padres a fomentar en sus hijos comportamientos estereotipados por género y a desalentar comportamientos estereotipados entre géneros? 
  4. ¿Ejercen influencias causales sobre el desarrollo de género en los niños, las variaciones relacionadas con el género observadas en las expectativas y los comportamientos de los padres?
1.    Las expectativas de los padres estereotipadas por género.

Las expectativas tipificadas por género pueden presentarse en términos de rasgos de personalidad (por ejemplo, “los niños son agresivos”), habilidades (por ejemplo, “las niñas son buenas para la lectura”), actividades, y roles (por ejemplo,  “los hombres son científicos”).3 Mientras la igualdad entre géneros se ha incrementado en muchas culturas durante las últimas décadas, ha habido un crecimiento paralelo en los adultos respecto a la aprobación de actitudes que reflejan la igualdad entre géneros. Ahora hay más variación entre padres, algunos abrigando expectativas tradicionales y otros expresando expectativas igualitarias para sus hijas e hijos. Igualmente, algunos padres pueden apoyar puntos de vista igualitarios con respecto a ciertos campos (por ejemplo, ocupaciones) pero siguen siendo más tradicionales con respecto a otros campos (por ejemplo, roles familiares). Finalmente, Los padres (especialmente los hombres) tienden a ser más rígidos en sus expectativas para los hijos que para las hijas.

2.    Conducta modelo de género de los padres.

Uno de los cambios sociales dramáticos en la mayoría de países occidentales industrializados en los últimos 50 años ha sido la entrada de las mujeres en la fuerza laboral. En las sociedades industrializadas contemporáneas, la mayoría de las mujeres con hijos trabajan fuera del hogar. La participación promedio de los hombres en el cuidado de los niños y en las tareas del hogar se ha incrementado, aunque las responsabilidades domésticas siguen siendo dominadas por mujeres en la mayoría de familias con dos carreras.
 La investigación demuestra que la participación de los padres –los hombres- en el cuidado de los niños está negativamente relacionada con el estereotipo de género en los niños. Al involucrarse en la crianza de los niños, los padres demuestran que el rol masculino adulto incluye tanto actividades de cuidado como de actividades instrumentales.

La influencia potencial de la conducta modelo de género parental, también ha estado presente en estudios hechos sobre niños criados por padres formados por parejas del mismo género. Comparados con niños criados por familias formadas de parejas heterosexuales, los niños  criados por parejas del mismo género tienden a tener menos probabilidad de aprobar ciertos estereotipos de género. Sin embargo, cuando los padres del mismo género dividían las labores, con un padre como el proveedor de cuidado principal y el otro padre como el sostén principal, sus hijos tenían más probabilidad de expresar puntos de vista estereotipados acerca de los roles y ocupaciones de adultos.

Tratamientos diferenciales de los padres a las hijas y los hijos. En muchas partes del mundo, padres con recursos financieros limitados muestran fuertes preferencias hacia los hijos. Como resultado de ello, la prioridad de las oportunidades de asignación de recursos, desde salud hasta educación, podría darse a los hijos en detrimento de las hijas.9 Este contraste marcado en el tratamiento diferencial de hijos e hijas se ve generalmente en países más ricos. No obstante, hay maneras comunes en que los padres en estas sociedades pueden socializar niños y niñas de manera diferente.

De acuerdo con análisis exhaustivos realizados en países occidentales, la manera más notable cómo los padres brindan un trato diferente a las niñas de aquel dado a los niños, es a través de actividades estereotipadas de género. Esto incluye el tipo de juguetes que los padres compran o las clases de actividades que promueven. Por ejemplo, los padres tienden más a proporcionar vehículos de juguete, juguetes articulados y equipos deportivos para sus hijos; y tienden más a dar muñecas, utensilios de cocina y juguetes de vestir, para sus hijas. Una vez que los niños empiecen a pedir juguetes específicos (generalmente alrededor de los 3 años de edad), no queda clara la medida en que los padres están determinando las preferencias de las actividades lúdicas de sus hijos, en contraposición a acceder a las preferencias manifestadas por sus hijos.

También hay maneras sutiles en que los padres pueden reforzar los estereotipos por género incluso cuando no los están animando abiertamente. Esto se ve comúnmente en el uso de  expresiones esencialistas sobre género por parte de los padres. Algunos ejemplos podrían ser “A las niñas les gustan las muñecas” o “A los niños les gusta el fútbol.” En estas instancias,  el padre está expresando lo que se conoce como estereotipo descriptivo (esto es, describir patrones generales o “esencias” acerca de cada género) en vez de estereotipo prescriptivo (esto es, mencionar lo que debería ocurrir). La investigación sugiere que incluso las madres de clase media que manifestaban actitudes igualitarias en cuanto a género utilizaban frecuentemente expresiones esencialistas con sus hijos de edad preescolar. También, raramente desafiaban los estereotipos de género (por ejemplo, “Está bien si las niñas quieren jugar baloncesto”).

En promedio, los padres en las culturas industrializadas son más flexibles  en cuanto a las actividades de juego que consideran más aceptables para las hijas que para los hijos. (Se han realizado relativamente pocos estudios sobre las actitudes de los padres respecto a los juegos de niños y niñas en países no industrializados o no occidentales). Igualmente, los padres tienden a ser más rígidos que las madres cuando se trata de estimular juegos tipificados por género (especialmente en hijos).

 Por ejemplo, muchos padres  estadounidenses estimulan a  sus hijas para que participen en deportes (una actividad  de estereotipo masculino). En cambio, pocos padres estimulan a sus hijos para que jueguen con muñecas (una actividad  de estereotipo femenino). De hecho, muchos padres se preocupan en tales casos. Sin embargo, la evidencia sugiere que algunos padres son más tolerantes con comportamientos de género contrario en los hijos, que en décadas anteriores. (Enciclopedia, 2011)


14.5      Identidad del género y la sexualidad

La identidad de género y la identidad sexual convergen en la construcción que hace el sujeto de sí, sin embargo, la primera es más general e incluye aspectos no estrictamente biológicos, en tanto que la segunda se relaciona principalmente con el reconocimiento que los sujetos hacen respecto a sus órganos sexuales.
Identidad sexual
Identidad de género
Tiene aspectos biológicos totalmente definidos en cuanto a su sexo (Hombre o mujer)
La identidad de género es cómo nos sentimos acerca de nuestro género y cómo lo manifestamos
La identidad de género por tanto añade una dimensión psicológica de identificación que puede ser independiente de los caracteres fenotípicos que todos los seres humanos poseen en función de condicionantes biológicos; estos pueden ser independientes del ámbito psicosocial, a pesar de que en la mayor parte de las personas existe una correlación entre ambos.
La identidad de género es la conciencia que de la igualdad, la unidad y la persistencia de la individualidad como mujer o como varón, y en nada tiene que ver la ambivalencia, Los roles de género se «aprenden», es decir, se desarrollan mentalmente desde la más temprana niñez. La observación de otras personas de diferentes identidades de género o sexuales, como los padres, las madres y los familiares, sirve de modelo para desarrollar una autoidentificación y, con ello adscribirse a uno u otro género, lo cual puede verse influido por factores biológicos y genéticos.
Los niños y las niñas en sus primeros años aprenden rápidamente a asociar determinados colores, juguetes, programas de televisión, objetos, actividades, espacios y vestimentas con identidades psicosociales. Sin embargo, existen estructuras cerebrales que influyen en la diferenciación sexual entre varones y mujeres. El hipotálamo, que influye en la temperatura corporal, en la presión arterial, en las sensaciones de hambre y de sueño, también tiene un papel decisivo en el comportamiento sexual.
La conciencia de pertenencia a una de las categorías de género existentes parece desarrollarse precozmente y en relación con los estereotipos sociales referentes a los papeles que han de representar los miembros de cada sexo dentro de los espacios socializadores.
Algunos autores (Vasta, Haith y Miller, 1996; Shaffter, 2002) refieren que hacia los dos años de edad los niños y las niñas ya tienen conocimiento de las categorías de género existentes en la sociedad, y que este conocimiento se complementará una vez que el sujeto tome conciencia de su identidad sexual (conciencia del propio sexo biológico), la cual se reconoce después de los 7 años (Bustos, 2001). Sin embargo, sólo hasta los seis años de edad la identidad de género se consolidará (en etapas previas los niños y las niñas aún creerán que, si bien pertenecen a uno u otro sexo, este hecho puede cambiar en función de características físicas visibles o atributos externos como, por ejemplo, los atuendos o la longitud del pelo). Cuando se hace referencia a la expresión de género se alude a la exteriorización de la identidad de género de una persona (Ferreyra, Marcelo, IGLHRC).
Identidades de género.
 ¿Qué significa ser hombre o mujer? El hecho de ser hombre o mujer no está determinado por los órganos sexuales exclusivamente. El género incluye una combinación compleja de creencias, comportamientos y características. ¿Actúas, hablas y te comportas como un hombre o como una mujer? ¿Te comportas de manera femenina, masculina o de las dos formas? Éstas son preguntas que nos ayudan a llegar al centro de nuestro género y de nuestra identidad de género.
En Bolivia con la promulgación de la Ley No. 807 de 21 de mayo de 2016 sobre la identidad de género, ha permitido un procedimiento legal para el cambio de nombre propio, datos del sexo e imagen de personas transexuales y transgénero en toda la documentación pública y privada vinculada a su identidad, permitiéndoles ejercer de forma plena el derecho a la identidad de género (Ley de Género, 2016).


14.6      Incidencia del patriarcado en la formación del género

 El sistema de dominación y subordinación más opresor es el del género, también llamado patriarcado. Fue la primera estructura de dominación y subordinación de la Historia y aún hoy sigue siendo un sistema básico de dominación, el más poderoso y duradero de desigualdad y el que menos se percibe como tal.

Se podría definir al patriarcado “como la relación de poder directa entre los hombres y las mujeres en la que los hombres, que tienen intereses concretos y fundamentales en el control, uso, sumisión y opresión de las mujeres, llevan a cabo definitivamente sus intereses”. Esta relación de poder provoca desigualdad entre los dominadores: los hombres, y los subordinados: las mujeres.

Esta opresión y subordinación está profunda y poderosamente arraigada en la organización de la sociedad, lo cual no es consecuencia del azar o de otros factores como la biología o la socialización en roles de sexo. Es una estructura primaria de poder que se mantiene de manera intencionada y deliberada.

14.7      La escuela

En las últimas décadas la aproximación al género ha ido cambiando, desde el aprendizaje de roles femeninos y masculinos mediante una socialización cultural unidireccional hacia una comprensión de la formación de identidades genéricas como proceso relacional, múltiple y diverso. Los conceptos de masculinidades y feminidades han empezado a pensarse más recientemente como construcciones continuas en un campo social de relaciones de poder. En esta línea, Judith Butler (2001) propone una visión del género como una creación continua a través de actuaciones (performance) y actos repetitivos que constituyen la ilusión de un género natural, debido y estable, de modo que el género no se origina súbitamente en algún punto del tiempo después del cual su forma quedaría fijada.

Es este punto, la escuela juega un rol muy importante, para reforzar las ideas cambiantes del siglo XXI sobre el género, donde se pueden trabajar ejes fundamentales que ayuden al ser humano a identificarse y a ser tolerante con los cambios que se puedan dar en su alrededor

14.7.1  Los métodos de aprendizajes y su incidencia social

En este bloque se analiza la naturaleza de los cambios sociales que vivimos actualmente, cómo afectan a la infancia y a la juventud, por qué hoy existe más riesgo de violencia y lo estrechamente relacionada que está con la exclusión social. De lo cual se deriva la necesidad de incrementar los esfuerzos por prevenir ambos problemas así como la posibilidad de lograrlo incorporando determinadas innovaciones educativas a cualquier materia, a través del aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos, tanto en educación primaria como en secundaria. Las investigaciones realizadas demuestran que dichos procedimientos ayudan a: adaptar la educación a la diversidad, desarrollar la motivación del estudiante por el aprendizaje, mejorar la cohesión del grupo y las relaciones que allí se producen, distribuir las oportunidades de protagonismo académico y proporcionar experiencias de igualdad de estatus,  promoviendo su sentido de progreso personal.

Trabajo práctico

Investiga los diversos tipos de violencia que identifica la Ley 348











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