Tema 9
Sociología del desarrollo
9.1.
Concepto del Desarrollo
9.2.
El Desarrollo en la naturaleza
9.3.
La evolución del desarrollo
9.4.
Puntos de vista doctrinarios
9.5.
Etapas del Desarrollo en la naturaleza y en la sociedad
9.6.
Tránsito del estado animal a la sociedad
9.7.
Relación entre la mano y la inteligencia
9.8.
El trabajo como proceso social
9.9.
Necesidad y libertad
9.10. La sociedad como
un hecho natural y primario
9.11. El Desarrollo
social. Sus leyes.
9.12. Otros enfoques
sobre evolución social
9.13. Evolución y
Revolución Social
9.14. Desarrollo
desigual
9.15. Desarrollo
combinado.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
9.1.
Concepto de desarrollo.- En su sentido más amplio entendemos por desarrollo
a una concatenación de modificaciones irreversibles
de un objeto dado, que van desde los estados más simples a los más complejos,
de un grado de organización inferior otro superior.
El desarrollo progresivo tiene un carácter acumulativo;
lo reciente, una vez surgido, no desplaza por completo a lo viejo; pero lo
transforma, y en el nuevo sistema no sólo se conserva lo nuevo, sino también lo
viejo. Quiere decir que se opera una acumulación de elementos y vínculos. A
través de esta acción mutua se produce el desarrollo ascendente de la totalidad
del sistema como una nueva condición cualitativa, como una nueva cualidad,
diferenciada y superada. Es por eso que el progreso, como resultado general del
desarrollo, no se realiza de manera rectilínea, sino que “marcha en zig-zag y a
través de rodeos”.
9.2.
El desarrollo en la naturaleza.- El desarrollo en la naturaleza está vinculado con el
movimiento de lo simple a lo complejo; El concepto de lo simple y lo complejo
es siempre relativo y no absoluto pues algo simple respecto de sí mismo puede
resultar más complejo respecto a otro.
En efecto en la materia inorgánica la evolución se lleva
a cabo de una manera singularmente
pausada: los cambios cualitativos radicales en la estructura de los sistemas
cósmicos se verifican luego de períodos de decenas y centenas de millones de
años. Por el contrario, la materia viva se desarrolla de un modo rápido. El
mundo orgánico, evidentemente, tiene un dinamismo muchísimo más acentuado
9.3.-
La evolución.- Lo expuesto hasta este momento, demuestra dos hechos:
1ero. Que el progreso constituye la dirección principal
del desarrollo y,
2o. Que la manifestación más general del desarrollo
progresivo, es el tránsito gradual de las formas sencillas e inferiores a las
más complejas y superiores del movimiento de la materia.
Hasta hace relativamente poco tiempo, el hombre se
consideraba centro del universo en el que las estrellas, para complacerle,
daban vueltas circulares alrededor de la Tierra. El concepto antropocéntrico
consideraba que todos los fenómenos estaban dados de una vez para siempre, en
un ordenamiento estático y eterno.
Solamente después de Galileo los cielos se vieron libres
de las murallas conceptuales que los encerraban y nos brindaron el espectáculo
cósmico de las interminables expansiones que infinitizan el universo, La tierra
se convirtió en una mera partícula de la gran polvareda sideral, y nacieron dos
conceptos: lo inmenso y lo infinito; El hombre tuvo que resignarse a su
integración con la naturaleza, a considerarse ‘como parte de ella, como
expresión singular del proceso especializado del fenómeno de la vida.
La idea de evolución se ha desarrollado desde el siglo
XVIII, paralelamente la idea del progreso humano. La evolución, como proceso,
empezó mucho antes que la individualidad del hombre, incluso antes de la
aparición de éste y, como vemos a diario, y seguiremos viendo con más claridad
todavía, trasciende más allá del individuo.
9.4.
Puntos de doctrinarios.- En el campo de la biología evolutiva, que no
corresponde propiamente a esta materia, nos limitaremos a mencionar las
corrientes fundamentales que sobre el problema del progreso se han elaborado
hasta ahora.
La primera corriente fue fundamentada hace ciento
cincuenta años por Juan Bautista Lamark, quien tuvo el merito de elevar el
fenómeno del progreso en la naturaleza viva a la categoría de una de las leyes
fundamentales de la evolución.
Generalizando los resultados de la ciencia natural de esa
época, Lamark formuló la tesis de que el cambio del medio exterior lleva a la
aparición de nuevas propiedades, que se transmiten a través del organismo por
herencia.
La segunda
corriente es la propugnada por el célebre naturalista Carlos Darwin,
cuya escuela conceptúa que toda evolución, en su conjunto, es un proceso de
adaptación, y estima al progreso como una consecuencia de la adaptación de los
organismos a las condiciones cada vez más complejas del medio ambiente,
El desarrollo ascendente es considerado, no como algo
independiente y-opuesto a las formas de adaptación, si- no como la forma
principal de la evolución. La ley de la selección natural es la causa del
desarrollo progresivo.
La tercera
corriente es la conocida con el nombre de relativista, porque considera que el
concepto de progreso es subjetivo y niega la existencia de dicho fenómeno en la
naturaleza
9.5.
Etapas del desarrollo en la naturaleza y en la sociedad.-
Por lo expuesto hasta aquí podemos decir que la historia
del desarrollo de la vida, de la evolución del mundo orgánico sobre la tierra,
se divide en dos etapas cualitativamente distintas y al mismo tiempo de
diferente duración.
a)
La primera etapa
—biogenética— es la época del surgimiento domicilio exclusivo de las leyes
biológicas Este proceso abarca un período de cientos de millones de años;
comienza con el nacimiento sobre la tierra de las primeras substancias
vivientes y llega la aparición del hombre.
b)
La segunda etapa
antropogenética - es mucho más corta. Ha comenzado, cuando más, hace alrededor
de un millón de años, en ella surgen y se desarrollan nuevas leyes—sociales, no
biológicas— que hasta ese momento no habían existido en absoluto. Aparece el
hombre sobre la tierra a la cual se adaptará para dominarla después de conocer
sus leyes.
9.6.
Tránsito del estado animal a la sociedad.- El hombre —dice Teilhard— tal como
la ciencia consigue hoy reconstruirlo es un animal como los demás, tan poco
diferenciable por su anatomía de los antropoides que -las modernas
clasificaciones de la zoología, volviendo al punto de vista de Linneo, lo
incluyen junto con aquellos ‘en la misma familia de los hominoides.
El hombre es producto de la evolución. Los rasgos
principales que lo distinguen de sus más próximos parientes vivos, los
antropoides, son su gran cerebro, la destreza manual y la facultad de hablar.
Ese salto está explicado por la hominizacion del
individuo, por el fenómeno central de la reflexión que es el poder: adquirido
por la conciencia de replegarse sobre sí y de tomar posesión de sí misma como
de un objeto dotado de su consistencia y de su valor particular; “no ya sólo
conocer, sino conocerse; no ya sólo saber, sino saber qué se sabe”.
Este hecho, fundamental que hace del hombre el centro que
entrelaza y comprenda todas las representaciones y experiencias, es un nuevo
producto de la evolución que determina en el ser la posibilidad de
desarrollarse en una nueva esfera.
De ese modo no se puede dudar que la inteligencia sea el
atributo evolutivo del hombre, y sólo de él. El animal sabe, no lo dudamos,
dice Teilhard, pero ciertamente, “no sabe que sabe”. Eso es lo que nos
diferencia: por el hecho de ser reflexivos, no sólo somos diferentes, sino
otros. Pero, junto al factor de su inteligencia encontramos en el hombre el
atributo de crear su medio social, es decir que su cambio más importante no es
su evolución orgánica, sino su evolución social. La clase de conducta social
que el hombre exhibe no tiene paralelo en la naturaleza.
9.7.
Relación entre la
mano y la inteligencia.- Siguiendo el criterio expuesto en el parágrafo
anterior, tenemos que toda la metamorfosis hominizante se concreta, desde el
punto de vista orgánico, a una cuestión de mejor cerebro. Pero ¿de qué manera
se produce este perfeccionamiento cerebral, cómo pudo funcionar, si toda una
serie de otras condiciones no se hubieran visto realizadas, todas ellas
conjuntamente, en un mismo tiempo? Si el ser del cual surgió el hombre no
hubiera sino bípedo, sus manos no se hubieran encontrado libres para descargar
a las mandíbulas de su función prensil, y, como consecuencia, el tupido haz de
músculos maxilares que aprisionaban al cráneo no se hubiera relajado. Merced al
bipedismo, que liberó a las manos, el cerebro puco crecer, gracias a ello, al
mismo tiempo, los ojos al acercarse sobre una cara más contraída, pudieron
comenzar a converger y a fijar todo cuanto aprehendían, aproximaban y
presentaban he ahí el gesto mismo, exteriorizado, de la reflexión.
El hombre entonces, está dotado por la naturaleza de un
cerebro grande en comparación con su cuerpo y esta dote es la condición que lo
habilita para crear su propia cultura; La “visión binocular”, heredada de
humildes ancestros cuadrumanos —dice Childe— permite la asociación de las
imágenes estereoscópicas para hacer posible la perfecta estimación de las
distancias y profundidades. Sin esto, la finura de las manos y de los dedos no
sería suficiente para hacer instrumentos. Es la cooperación perfectamente
ajustada, aunque inconsciente, de la mano y del ojo lo que permite al hombre
hacer instrumentos, desde el eolito más tosco hasta el sismógrafo de mayor
sensibilidad. Tal cooperación es posible debido a la delicadeza del sistema
nervioso y á la complejidad de las trayectorias de asociación en el cerebro de
gran tamaño. El lenguaje se ha hecho posible por dotes similares.
9.8.
El trabajo como proceso social.- El paso cualitativo de nuestra especie del orden animal
a la sociedad humana, fue un proceso complejo. El contenido de dicho estado fue
el surgimiento de nuevas leyes sociales y el gradual estrechamiento de la
esfera de acción de las leyes biológicas en las relaciones entre los
antepasados del hombre actual que se presentó como resultado de la aparición y
desarrollo del trabajo.
El trabajo constituye un proceso que se perfecciona entre
el hombre y la naturaleza, en el cual el hombre mediante su actividad, regula y
controla el intercambio de cosas entre él y el mundo físico.
Existe una diferencia cualitativa entre el trabajo del
hombre y la actividad de los animales. Ella reside en que es un acto reflexivo;
es un fin consciente, previamente concebido y definido n la mente del hombre;
como decía Marx, una araña ejecuta operaciones que semejan a las manipulaciones
del tejedor y la construcción de los panales de las abejas podrían avergonzar,
por su perfección a más de un maestro de
obras. Pero, hay algo en que el peor maestro de obras aventaja, desde luego, a
la mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la construcción, la
proyecta en su cerebro. Al final del proceso del trabajo, brota un resultado
.que antes de comenzar el proceso existía ya en la mente del obrero; es decir,
un resultado que tenía la existencia ideal.
El trabajo humano se caracteriza por la propiedad que
tiene el hombre de fabricar herramientas (horno faber). La utilización de los
primeros instrumentos de trabajo le permitió al hombre salir de los marcos de
la evolución biológica para ingresar al camino de la evolución social. Con la
elaboración de instrumentos de trabajo se dio el fenómeno de la producción, es
decir, se desarrolló el rasgo determinante de la sociedad, él fundamento de la
vida social. Este acto creador, reflexivo, de los instrumentos, fue también la
nítida frontera cualitativa entre los más próximos antecesores del hombre y la
sociedad humana.
El trabajo se constituye así en, uno de los factores
sociales de mayor preponderancia en la actividad creadora del hombre, mediante
el cual satisface sus necesidades. El hombre nace en un mundo de sensaciones e
impulsos motrices – escribe Munford -, madura en un mundo de significados y
valores; en realidad su cultura depende en ultima instancia de su capacidad en
formas que independientemente sustenten la vida social y promuevan el
desarrollo del individuo.
La vida del hombre —en frase de Rolón Anaya expresa en un
proceso vital y en una actuación que empieza con la solución de las necesidades
esenciales; adquiere luego una dimensión que rebasa el límite estrictamente
económico para convertirse en la actuación objetiva y subjetiva, material y
espiritual del hombre a la naturaleza y frente a la sociedad. El hombre existe
haciendo, es su ser social el que condiciona su conciencia; es, sobre todo, un
ser que trabaja, que crea que transforma es un “horno ‘faber” como dice
Bergson; un fabricante’ de utensilios, un transformador’ del mundo.
9.10.
La sociedad; un hecho natural y primario.- El hombre salta del estado zoológico
al nivel social para ocupar el lugar más elevado en la escala de los seres
vivos. La sociedad, evidentemente, es una forma de vida originada por el
hombre, pero superior a él y, por lo mismo, ocupa un lugar más alto en la
escala jerárquica de la evolución.
La sociedad humana es un hecho primario y natural, porque
en ella el hombre adquiere su calidad humana y los caracteres de su ser. En
efecto, el pensamiento conceptual proporciona al hombre los medios más eficaces
para la solución de los problemas
prácticos y, al mismo tiempo, ha transformado la vida mental del psiquismo
sensorial y subconsciente para convertirla en un médium de símbolos, ideas y
valores, en un mundo que ya no es creación individual o heredado a través de
procesos psicológicos, sino que es el legado transmitido por la tradición social.
9.11.
El desarrollo social. Sus leyes.- Las leyes del desarrollo social expresan los nexos
reales, objetivos, entre los fenómenos del mundo súper orgánico. Estos vínculos
tienen una existencia que es independiente de la voluntad y la conciencia de
los hombres, un determinado sistema de relaciones basado, esencialmente, en sus
relaciones de producción que forman el fundamento de la sociedad.
La ley fundamental del desarrollo histórico es, pues. La
ley de la correspondencia necesaria entre el estado de las fuerzas productivas
y las relaciones de producción.
Cuando expresamos que el desarrollo social es un fenómeno
histórico natural, queremos significar que primero, es un proceso sujeto a leyes y, segundo, que
esas leyes tienen una existencia objetiva, real, e independiente de nosotros,
determinando más bien nuestra conciencia, nuestra voluntad, y nuestra vida
social.
La sociedad presenta una permanente dinámica, es decir,
atraviesa por fase de desarrollo o formaciones económico-sociales que se
caracterizan por su propio -modo de producción del que nacen relaciones
históricamente determinadas que reflejan las superestructuras políticas,
ideológicas, etc., que surgen a base de ellas.
De ese modo se conocen cinco tipos de formaciones
económico-sociales:
a) el régimen de
comunidad primitiva,
b) la sociedad
esclavista,
c) la sociedad
feudal,
d) la sociedad
capitalista y
e) la sociedad
comunista, cuya primera fase, el socialismo, se desarrolla en los países
actualmente estructurados en este sistema.
Estas formas jamás se encuentran puras ya que el
desarrollo social es desigual, y tampoco se presenta unilateralmente. El desarrollo
es contradictorio, y expresa multifacéticos formas de organización social donde
impera la forma dominante de producción, la cual tipifica el marco en que se
desarrolla la sociedad.
9.12.
Otros enfoques sobre la evolución social.- Entre las fuentes clásicas sobre la evolución social,
conviene destacar el estudio de Lewis Morgan quien, en su obra “La Sociedad
Primitiva”, demuestra que la historia humana es un proceso único en su origen,
en su experiencia en su progreso y por lo tanto aprehensible en su conocimiento
a través de tres etapas generales de su evolución.
Tales etapas son el Salvajismo, la Barbarie y la
Civilización, cada una de las cuales se subdivide en tres estadios inferiores,
medio y superior.
La primera etapa, el salvajismo, recorre sus tres edades
o estadios a partir de la recolección de frutos raíces y nueces, pasa por el
uso del fuego y la economía de la pesca hasta culminar con el descubrimiento
del arco y la flecha.
La barbarie se inicia con la cerámica, continua en su estadio
medio con la domesticación de plantas ‘y animales, la irrigación y el uso de la piedra y el
ladrillo para la edificación; pasa al estadio superior con la fabricación de
instrumentos de hierro. A cada una de estas etapas tecnológicas, Morgan asigna
modos peculiares de organización social y valores ideológicos específicos al
desarrollo de la evolución sociocultural. El estadio de civilización se inicia
desde la invención de un alfabeto fonético y el empleo de la escritura, hasta
el tiempo presente.
9.13.
Evolución y revolución Sociales.- La transformación de la sociedad se efectúa de dos
maneras:
a) En forma gradual y continua a través de un desarrollo
lento, en lo que se ha llamado evolución y,
b) En forma violenta y brusca, rápida y total, en lo que
se ha llamado revolución
Por evolución hemos señalado el proceso de cambio en el
que cada fase subsiguiente tiene conexión con la precedente, o dicho de otro
modo, crecimiento o desarrollo que entraña continuidad. Esta modificación
gradual, cuantitativa como simple incremento
de causas, produce en determinado momento no solamente un aumento
correlativo y gradual de ellas, sino un cambio cualitativo, que se expresa en
la vida social como una transformación de su base o estructura.
Es en tal momento
que la evolución deviene revolución. Esa transmutación de estructura sólo es
posible luego de un largo desarrollo de condiciones objetivas (relaciones
sociales de producción) y subjetivas (conciencia histórica de la necesidad de
un cambio).
La revolución, dice M. Talea, citado por Cuvillier, es la
conquista del poder político por una clase que nunca la había ocupado antes,
con miras a imponer al grupo íntegro una nueva escala de valores.
9.14.
Desarrollo desigual.- En el desarrollo de los pueblos no existe similitud o
uniformidad, aunque ese desarrollo se verifique unitariamente en el tiempo y en
el espacio. Diferentes grados de cultura y civilización, incluso antagónicos,
se aproximan, combinan y coexisten en al vida histórica de un ‘país.
Esta combinación coexistencia de estados y formas
sociales diferentes, constituye la base de las peculiaridades nacionales. Pero
ellas no son consecuencia de un providencial desarrollo independiente; son, por
el contrario, el resultado de los vehículos de reciproca interdependencia que
existen entre los pueblos.
Hay y ha habido países atrasados y países avanzados que
han influido sobre los atrasados favoreciendo el desenvolvimiento de ciertas
partes de su economía, frenando y paralizando el de otros, etc. Así surgió un
tipo combinado y paralizando el de otros, etc.
9.15. Desarrollo combinado.- La ley del
desarrollo combinado expresa la forma de coexistencia de regímenes sociales de
distinta evolución histórica, económica y social. Las causas de este desarrollo
combinado residen el sometiendo de unos
pueblos por otros, e impide el desarrollo propio de un país y le impone
sistemas extraños.
Las grandes empresas monopolistas, en su afán de extraer
en el menor tiempo posible la mayor cantidad de plusvalía, han impedido que en
los pueblos dependientes se cumplan sucesivamente las diversas etapas
económicas y sociales que caracterizan el proceso normal. En consecuencia, la
ley del desarrollo combinado es la peculiaridad nacional del desarrollo
desigual, las “peculiaridades nacionales” proporcionan la medida de la
dependencia que unos países guardan respecto de otros; segundo, porque la
relaciones sociales de distribución y apropiación en la sociedad, no coinciden
siempre de un modo exacto y mecánico con las fuerzas de producción, por lo que
determinadas relaciones o fuerzas de producción subsisten fuera o dentro del
sistema histórico imperante.
Práctico:
Investigue qué tipo de desarrollo se observa en los
últimos veinte años en Santa Cruz y si ese desarrollo empresarial ha incidido
en el desarrollo humano y en qué medida se puede afirmar que este crecimiento
vegetativo poblacional se ha visto beneficiado. ¿En qué áreas? (Familiar,
social, cultural, arquitectónico)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario